En Italia, descender ya no solo cuesta puntos: también puede borrar una cuarta parte del sueldo.
El nuevo acuerdo colectivo de la Serie A establece una reducción automática sobre la remuneración fija de determinados futbolistas cuando su equipo cae a la Serie B.
La regla no dice que todos los ingresos y bonificaciones del jugador deban reducirse automáticamente.
Los acuerdos anteriores no quedan modificados retroactivamente por esta nueva disposición.
La remuneración vuelve automáticamente al nivel anterior cuando el equipo regresa a la Serie A.
El futbolista y el club pueden pactar condiciones distintas dentro de su contrato particular.
El descenso es presentado normalmente como un fracaso colectivo. Pierden los directivos que construyeron la plantilla, el entrenador que tomó las decisiones, los jugadores que disputaron los partidos y los aficionados que acompañaron al equipo.
Pero el nuevo sistema italiano coloca una consecuencia económica concreta sobre uno de esos grupos: determinados futbolistas pueden perder automáticamente el 25% de su salario fijo.
La medida busca proteger a los clubes frente a la caída de ingresos que implica abandonar la Serie A. Menos televisión, menor exposición comercial y patrocinios potencialmente reducidos pueden convertir una nómina construida para primera división en una carga imposible de sostener en la Serie B.
La solución parece lógica desde una hoja de cálculo. La polémica aparece cuando se pregunta si todos los jugadores deben pagar lo mismo, incluso quienes participaron poco, llegaron a mitad de temporada o hicieron todo lo posible por evitar el descenso.
Primero aclaremos tres titulares engañosos
La cláusula aparece expresamente en el artículo 5.2.7.1 del acuerdo colectivo firmado el 31 de julio de 2025.
Solo se aplica bajo esta fórmula a contratos firmados desde el 2 de septiembre de 2025 y puede existir un acuerdo individual diferente.
Es una disposición laboral negociada entre la Serie A y la asociación que representa a los futbolistas.
Cómo funciona realmente la cláusula
Cuando un equipo desciende de la Serie A a la Serie B, la remuneración fija del futbolista se reduce automáticamente un 25%.
El recorte no comienza el día en que se confirma matemáticamente el descenso. Empieza en la temporada deportiva inmediatamente posterior.
Si el equipo permanece dos o más temporadas en la Serie B, la remuneración reducida continúa durante esos años.
Cuando el club consigue un nuevo ascenso, el salario fijo original se restablece automáticamente.
La cantidad reducida tampoco puede quedar por debajo del mínimo salarial federativo correspondiente a la edad del jugador.
Finalmente, la propia norma permite que las partes pacten una estructura diferente en el contrato individual.
El descenso activa una cadena de cuatro pasos
El equipo termina en una de las posiciones de descenso y debe competir la temporada siguiente en Serie B.
Debe comprobarse si fue firmado desde el 2 de septiembre de 2025 y si contiene una condición individual diferente.
La reducción comienza durante la nueva temporada, no sobre pagos ya devengados antes del descenso.
Volver a la Serie A restaura el nivel salarial original sin necesitar una nueva negociación.
Cuánto dinero puede perder un futbolista
El jugador perdería €1 millón bruto durante una temporada completa en Serie B.
La reducción anual sería de €500.000 antes de impuestos y otras retenciones.
El descenso produciría una pérdida bruta de €200.000 por temporada.
Quién puede quedar afectado y quién no
- Futbolistas contratados durante el mercado de invierno.
- Jugadores que renovaron su vínculo después de la fecha indicada.
- Acuerdos plurianuales sometidos al nuevo convenio colectivo.
- Contratos que no establezcan una fórmula individual diferente.
- Acuerdos firmados antes del 2 de septiembre de 2025.
- Contratos que ya establezcan un salario diferente según la categoría.
- Pactos individuales que excluyan o modifiquen la reducción automática.
- Cantidades que correspondan a conceptos no incluidos en la remuneración fija.
Cremonese, Verona y Pisa son la primera prueba real
Cremonese, Hellas Verona y Pisa terminaron la temporada 2025/26 en las tres posiciones de descenso de la Serie A.
Sus plantillas afrontan ahora la primera transición completa hacia la Serie B desde que entró en vigor el nuevo acuerdo colectivo.
Eso no significa que todos sus futbolistas pierdan inmediatamente una cuarta parte del salario. Cada contrato debe analizarse individualmente.
Los jugadores con acuerdos anteriores a septiembre de 2025 podrían conservar su estructura original. Los fichados o renovados después de esa fecha pueden quedar sometidos a la nueva reducción.
También pueden existir cláusulas particulares que sustituyan el mecanismo general por porcentajes, salarios o condiciones diferentes.
El 25% no necesariamente afecta todos los ingresos
Corresponde a la cantidad garantizada que el club debe pagar por la prestación deportiva durante la temporada.
Sobre esa base se aplica la reducción general del 25% cuando se cumplen las condiciones.
Puede incluir premios por goles, partidos, ascenso, títulos, rendimiento individual u objetivos colectivos.
La cláusula general habla específicamente de la parte fija. Los bonos deben analizarse según su redacción particular.
¿Por qué la asociación de futbolistas aceptó el recorte?
La medida no fue impuesta únicamente por los propietarios de los clubes. Forma parte de un acuerdo colectivo negociado y firmado con la Asociación Italiana de Futbolistas.
Una regla común ofrece mayor previsibilidad que dejar cada descenso sometido a conflictos, amenazas de impago o negociaciones de emergencia.
Para el jugador, aceptar una reducción limitada y conocida puede resultar preferible a enfrentar un club incapaz de pagar la nómina, buscando vender toda la plantilla o entrando en una crisis financiera.
El acuerdo también introduce protecciones: no es retroactivo, no permite bajar del mínimo federativo, restaura el salario tras el ascenso y admite acuerdos individuales diferentes.
La polémica no está en que los futbolistas desconocieran la norma. Sus representantes participaron en la negociación. La discusión es si la solución colectiva distribuye correctamente el costo del descenso.
Clubes contra jugadores: dos formas de entender la misma cláusula
El descenso reduce el valor televisivo, la exposición de los patrocinadores, la venta de entradas y la capacidad para atraer nuevos socios comerciales.
Mantener intactos todos los salarios puede obligar al club a vender apresuradamente a sus mejores futbolistas o asumir deuda.
Una reducción del 25% distribuye parte de la pérdida entre quienes participaron en el resultado deportivo.
Además, permite conservar jugadores que, con el salario completo, serían económicamente imposibles de mantener en segunda división.
No elige al director deportivo, no aprueba los fichajes, no administra el presupuesto y no decide cuándo despedir al entrenador.
Un jugador puede rendir correctamente mientras el resto del equipo fracasa, sufrir una lesión o disputar muy pocos minutos.
Aplicar el mismo porcentaje a todos ignora grados diferentes de responsabilidad.
Los propietarios conservan el club y su patrimonio, pero el trabajador ve reducido directamente su contrato.
Cuatro casos donde la reducción parece menos justa
Puede perder el 25% aunque una lesión prolongada le haya impedido participar en la mayoría de los partidos.
Puede llegar cuando el equipo ya está en crisis y terminar pagando por errores cometidos antes de su contratación.
Un entrenador puede dejarlo fuera durante meses y aun así su salario queda asociado al resultado colectivo.
Un goleador o portero destacado puede cumplir su función y perder igualmente una cuarta parte de su sueldo.
La cláusula puede provocar una fuga de jugadores
Un futbolista que pierde el 25% puede preferir buscar otro club de Serie A en lugar de disputar una temporada en segunda división.
Su representante tendrá un argumento claro: una transferencia permitiría mantener el nivel salarial y continuar compitiendo en la máxima categoría.
Para el club descendido, vender puede ser necesario para equilibrar sus cuentas. Pero perder a demasiados titulares reduce las posibilidades de conseguir un ascenso inmediato.
La cláusula protege la nómina, aunque también puede debilitar la plantilla. El ahorro económico de hoy puede convertirse en otra temporada de Serie B mañana.
Los jugadores más importantes negociarán probablemente excepciones, salarios diferenciados o mecanismos de salida antes de firmar.
El club también puede utilizar la cláusula como herramienta de negociación
Después de un descenso, la dirección puede presentar dos opciones: permanecer con una reducción salarial o aceptar una transferencia.
Eso facilita la salida de futbolistas con contratos demasiado costosos, pero también modifica el equilibrio de poder entre el club y el trabajador.
Un jugador que no quiera perder dinero puede verse obligado a cambiar de ciudad, liga o país aunque todavía tenga varios años de contrato.
Formalmente nadie lo obliga a marcharse. Económicamente, una rebaja de cientos de miles o millones de euros puede hacer que quedarse deje de ser una opción razonable.
¿Debe existir también un premio automático por evitar el descenso?
La cláusula convierte el fracaso en una reducción automática. Eso abre una pregunta lógica: si los jugadores asumen parte de la pérdida, ¿deberían recibir también una recompensa obligatoria cuando consiguen la permanencia?
El acuerdo permite negociar premios colectivos por objetivos, incluida la salvación. Pero esos bonos no nacen automáticamente de la misma forma que el recorte.
Esta asimetría alimenta la crítica. La pérdida puede estar predeterminada, mientras la recompensa depende de una negociación adicional.
Los clubes responderán que el salario original ya corresponde a competir en Serie A y cumplir los objetivos deportivos. Los jugadores pueden argumentar que, si el riesgo es compartido, el beneficio también debería serlo.
La disposición general afecta la remuneración fija de contratos firmados desde el 2 de septiembre de 2025. Los acuerdos anteriores, las cláusulas individuales y la estructura particular de cada salario pueden producir resultados diferentes.
Preguntas frecuentes sobre el recorte salarial
No. La reducción empieza en la temporada deportiva inmediatamente posterior a aquella en la que se produjo el descenso.
Recupera el nivel salarial original para la nueva temporada en Serie A, pero la norma no establece el pago retroactivo de lo dejado de percibir en Serie B.
La disposición automática se refiere a la remuneración fija. Los componentes variables dependen de lo establecido en el contrato o en acuerdos adicionales.
Sí. El acuerdo colectivo permite pactos individuales diferentes entre el futbolista y el club.
No. La remuneración recalculada debe respetar el mínimo federativo establecido para la edad correspondiente.
El descenso ya empieza a negociarse antes de firmar
A partir de ahora, cualquier futbolista que firme con un club italiano en riesgo de descenso tendrá que mirar más allá de la cifra principal del contrato.
Un salario de €4 millones puede ser realmente un contrato de €4 millones en Serie A y €3 millones en Serie B. Esa diferencia cambia el valor completo del acuerdo.
Los agentes negociarán excepciones, primas de permanencia, facilidades de salida y porcentajes diferentes. Los clubes intentarán conservar la protección automática.
La batalla por evitar el descenso ya no se disputa solamente en la tabla. También comienza meses antes, dentro de cada contrato.
Deja tu opinión en los comentarios. También dinos si el recorte debería depender de minutos jugados, rendimiento individual o responsabilidad real dentro de la temporada.
- AIC, Lega Serie A y FIGC: acuerdo colectivo firmado el 31 de julio de 2025
- Reuters: aplicación y alcance de la reducción salarial por descenso
- Sky Sport Italia: presentación del nuevo acuerdo colectivo
- Studio Legale Bertini: análisis jurídico de la cláusula 5.2.7.1
- Lega Serie A: clasificación oficial final de la temporada 2025/26