FIFA incluyó más países, más partidos y más dinero. También creó un sistema que necesita 495 combinaciones.
El formato de 48 selecciones permitió que ocho terceros avanzaran a dieciseisavos. Un estudio matemático sostiene que esa solución complica los cruces, trata de manera diferente a los ganadores de grupo y puede premiar la suerte del sorteo más que el verdadero mérito.
Dieciséis equipos más que en las siete ediciones disputadas entre 1998 y 2022.
Cada selección disputa tres encuentros antes de la fase eliminatoria.
Avanzan los 12 primeros, los 12 segundos y los ocho mejores terceros.
Son 40 encuentros más que los 64 disputados en el formato anterior.
La ampliación del Mundial resolvió un problema político y comercial: más federaciones podían participar sin destruir completamente la tradicional fase de grupos de cuatro equipos.
Pero creó un problema matemático. Cuarenta y ocho no es una cantidad que pueda convertirse directamente en un cuadro eliminatorio equilibrado de 32 participantes.
FIFA decidió clasificar a los dos mejores de cada grupo y completar la siguiente ronda con ocho de los doce terceros. La solución permitió conservar tres partidos por selección y reducir el riesgo de arreglos que habría producido el antiguo proyecto de grupos de tres.
A cambio, equipos que nunca se enfrentaron deben compararse mediante puntos, diferencia de gol, goles anotados y criterios disciplinarios. Después, una enorme tabla determina contra qué ganador de grupo jugará cada tercero.
El sistema funciona. La pregunta es si funciona de manera justa.
Primero separemos el reglamento de las acusaciones
El Anexo C del reglamento contiene las combinaciones y los ganadores de grupo contra los que debe jugar cada uno.
El documento estudia 495 combinaciones y propone dividir el cuadro en cuatro secciones más predecibles.
Las críticas se refieren a la estructura general, no a una conspiración dirigida contra un país determinado.
Cómo pasan 48 selecciones a una ronda de 32
Todos avanzan automáticamente y ocupan posiciones preestablecidas dentro del cuadro.
También avanzan automáticamente, sin necesidad de compararse con equipos de otros grupos.
Cuatro quedan eliminados después de ser comparados con terceros que disputaron rivales completamente diferentes.
De dónde salen exactamente las 495 combinaciones
Cada uno de los doce grupos produce un equipo que termina en tercera posición. Solo ocho de ellos pueden avanzar.
Matemáticamente existen 495 conjuntos distintos de ocho grupos seleccionados entre doce.
Eso no significa que haya 495 cuadros completos diseñados arbitrariamente después de conocer los resultados. FIFA publicó previamente una tabla que asigna cada combinación a posiciones concretas.
El problema es la dificultad para el público y las selecciones. La identidad exacta de varios cruces solo puede conocerse cuando terminan los 72 partidos de la fase de grupos.
Una selección puede ganar su grupo sin saber todavía qué tercero enfrentará, porque su rival depende de resultados producidos en grupos completamente distintos.
No todos los ganadores de grupo reciben el mismo premio
Sobre el papel parece una recompensa razonable: el primero enfrenta a una selección que no pudo ocupar uno de los dos lugares principales de su grupo.
Sin embargo, el rival puede haber terminado tercero en un grupo extremadamente difícil y ser más fuerte que varios segundos clasificados.
Además, esos ocho ganadores quedan colocados de forma que varios terminan enfrentándose entre sí inmediatamente en octavos de final.
El cuadro oficial no concede a los doce campeones de grupo una ventaja idéntica.
Un segundo puede ser una potencia mundial que quedó detrás de otra favorita por diferencia mínima.
Por eso dos selecciones que obtuvieron el mismo mérito —ganar su grupo— pueden recibir cruces de dificultad estructuralmente distinta.
El “efecto donante”: cuando un rival muy débil te ayuda a clasificar
El análisis académico utiliza el concepto de “donante” para describir a un cuarto clasificado especialmente débil.
Imaginemos dos terceros con tres puntos. El primero perdió contra dos selecciones fuertes y goleó 5-0 al último de su grupo. El segundo disputó tres partidos equilibrados y terminó con una diferencia de gol inferior.
El primer equipo puede avanzar gracias a la fragilidad del último rival, no necesariamente porque haya competido mejor contra las selecciones de mayor nivel.
Como los terceros pertenecen a grupos distintos, no existe una forma perfecta de comparar la dificultad de sus calendarios.
Contar todos los partidos premia las goleadas contra el rival más débil. Eliminarlas del cálculo produciría otros problemas y podría provocar incentivos estratégicos diferentes.
Las simulaciones señalan tres puntos como la frontera peligrosa
Tres empates pueden mantener con vida a una selección, pero normalmente dejan una diferencia insuficiente.
El estudio encuentra que tres puntos funcionan como el gran umbral donde la fortaleza del cuarto rival puede alterar notablemente la probabilidad.
Según las simulaciones del documento, los terceros con cuatro o más puntos avanzan con una probabilidad muy alta.
Cuatro problemas que aparecen dentro del cuadro
Los equipos y aficionados deben esperar resultados de otros grupos para conocer varios enfrentamientos.
Ocho enfrentan terceros y cuatro comienzan contra segundos clasificados.
Equipos del mismo grupo pueden volver a encontrarse antes de las rondas finales.
En ciertos escenarios teóricos, terminar segundo podría producir una ruta más favorable que ganar el grupo.
¿Una selección podría preferir terminar segunda?
El estudio sostiene que el cuadro oficial puede producir escenarios donde un segundo clasificado evita a los ganadores durante varias rondas, mientras determinados primeros deben eliminarse entre sí.
Eso no prueba que alguna selección haya perdido deliberadamente un partido durante el Mundial 2026.
La acusación es estructural: un buen formato debería garantizar que mejorar la posición dentro del grupo nunca empeore el camino posterior.
Cuando un entrenador observa que terminar segundo lo coloca en un sector aparentemente más débil, puede aparecer un incentivo racional para administrar el último encuentro.
No necesita ordenar una derrota. Basta con reservar jugadores, evitar riesgos o aceptar un empate que produzca una posición conveniente.
La integridad de un formato no se mide únicamente por las trampas que ocurrieron, sino también por las que sus reglas podrían hacer beneficiosas.
La experiencia real también entregó argumentos a favor
Ocho de doce terceros avanzaban, por lo que numerosos equipos llegaron vivos a la última jornada.
Reuters contabilizó solamente un partido completamente irrelevante antes de comenzar la ronda final de los grupos.
Infantino destacó que nueve de las diez selecciones africanas alcanzaron la fase eliminatoria.
Para FIFA, eso demuestra que ampliar la representación puede acelerar el crecimiento competitivo de más regiones.
Una selección puede avanzar con una victoria y dos derrotas, dependiendo de la diferencia de gol y de lo ocurrido en otros grupos.
Algunos equipos pueden priorizar no recibir goles antes que buscar la victoria.
La emoción de las combinaciones mantiene el interés, pero no necesariamente representa la forma más justa de seleccionar a los mejores.
Un sistema puede ser dramático para la televisión y matemáticamente imperfecto al mismo tiempo.
El nuevo Mundial comparado con el formato anterior
| Elemento | Formato de 32 equipos | Formato de 48 equipos | Cambio |
|---|---|---|---|
| Selecciones | 32 | 48 | +50% |
| Grupos | 8 grupos de cuatro | 12 grupos de cuatro | Cuatro grupos más |
| Partidos totales | 64 | 104 | 40 partidos adicionales |
| Equipos eliminados en grupos | 16 de 32 | 16 de 48 | Solo un tercio queda fuera |
| Terceros clasificados | Ninguno | Ocho | Comparación entre grupos |
| Configuración eliminatoria | Simétrica | Dependiente de terceros | 495 combinaciones |
La propuesta para reducir el caos a cuatro secciones
El autor propone dividir los doce grupos en cuatro secciones independientes de tres grupos.
Dentro de cada sección avanzarían los tres ganadores, los tres segundos y los dos mejores terceros. Así se obtendrían ocho clasificados por sector.
Una regla fija trasladaría determinados equipos entre secciones para impedir enfrentamientos inmediatos entre selecciones procedentes del mismo grupo.
Según el documento, la estructura protegería mejor a los ganadores, permitiría conocer rutas más predecibles y evitaría que las 12 terceras posiciones dependieran de una clasificación completamente global.
No es una propuesta adoptada por FIFA. Tampoco elimina todas las diferencias deportivas, porque seguirían comparándose terceros que enfrentaron rivales distintos.
Su ventaja principal es convertir un cuadro global extremadamente complejo en cuatro pequeñas competiciones con una estructura estable.
FIFA considera exitosos los 48 y ya estudia llegar a 64
Gianni Infantino afirmó que el formato de 48 selecciones fue un enorme éxito y destacó el rendimiento de equipos procedentes de todas las confederaciones.
También confirmó que los órganos correspondientes de FIFA examinarán y discutirán una posible ampliación a 64 participantes para el Mundial 2030.
Examinar la idea no equivale a aprobarla. Una modificación necesitaría estudios, consultas, decisiones formales y una nueva estructura de competición.
Sesenta y cuatro equipos tendrían una ventaja matemática: podrían distribuirse en 16 grupos de cuatro y producir 32 clasificados sin recurrir a mejores terceros.
Pero también aumentarían la duración, los viajes, la carga sobre las sedes y el número de encuentros necesarios.
FIFA podría corregir parte de la asimetría deportiva ampliando nuevamente el negocio que creó el problema.
¿Inclusión deportiva o multiplicación del producto?
Más cupos permiten que países sin grandes antecedentes desarrollen infraestructura, atraigan inversión y conviertan una clasificación en un proyecto nacional.
Los futbolistas de ligas pequeñas reciben exposición y oportunidades profesionales que difícilmente conseguirían en amistosos.
Las confederaciones con menos representantes pueden aprender compitiendo contra selecciones de mayor nivel.
El rendimiento africano durante 2026 ofrece un argumento concreto: ampliar no produjo únicamente participantes decorativos.
Pasar de 64 a 104 encuentros aumentó el inventario comercial del torneo en 40 partidos.
Más federaciones clasificadas también significan más gobiernos, patrocinadores y audiencias nacionales interesados en el producto.
La expansión puede presentarse como inclusión mientras produce simultáneamente un crecimiento extraordinario de ingresos.
El riesgo aparece cuando la cantidad de participantes se decide antes que la calidad y la simetría del formato.
Cuatro preguntas que FIFA debe responder antes de ampliar otra vez
El cuadro debería impedir que terminar primero genere una ruta peor que ocupar la segunda posición.
Los puntos y goles no reflejan completamente la calidad de los rivales enfrentados.
Más encuentros aumentan el negocio, pero también viajes, desgaste físico y presión sobre clubes y selecciones.
Un Mundial demasiado grande puede convertir la clasificación en algo menos extraordinario y debilitar el valor del torneo.
La emoción no demuestra que el sistema sea justo
El formato produjo drama. Muchas selecciones llegaron a la última jornada calculando puntos, goles, tarjetas y resultados ajenos.
Para la televisión, esa incertidumbre es valiosa. Cada partido puede modificar simultáneamente el futuro de países ubicados a miles de kilómetros.
Pero una competición no debería confundir complejidad con justicia. Un sistema puede generar conversación, audiencias y suspenso mientras distribuye ventajas de forma desigual.
La tabla de 495 combinaciones demuestra que FIFA consiguió hacer funcionar el mecanismo. No demuestra que fuera la estructura más equilibrada disponible.
El verdadero examen no es si los aficionados lograron entender el cuadro. Es si las selecciones recibieron un camino proporcional a lo que demostraron sobre el campo.
El reglamento incluye una tabla previa para cada combinación de terceros clasificados. La crítica se refiere a la complejidad, la comparación entre grupos distintos y la desigualdad potencial entre los caminos. El estudio citado es una prepublicación académica y su alternativa no ha sido adoptada oficialmente.
Más países no deberían significar peores reglas
La inclusión y la justicia no son objetivos incompatibles. FIFA puede abrir el Mundial a nuevas regiones y, al mismo tiempo, construir una fase eliminatoria comprensible y simétrica.
El error sería presentar cualquier crítica al formato como una oposición a las selecciones pequeñas.
Un país debutante merece competir. También merece saber que sus posibilidades no dependen excesivamente de la goleada que otro tercero consiguió contra el rival más débil de un grupo distinto.
Los grandes tampoco deberían recibir caminos diferentes después de obtener exactamente el mismo resultado: terminar primeros.
Ampliar el Mundial puede democratizar el escenario. Diseñarlo mal puede trasladar nuevas desigualdades al cuadro eliminatorio.
Deja tu opinión en los comentarios. También dinos si prefieres regresar a 32 equipos, conservar los 48 con otro cuadro o ampliar a 64 para eliminar la clasificación de los mejores terceros.
- FIFA: reglamento oficial del Mundial 2026 y Anexo C de combinaciones
- FIFA: clasificación de grupos, mejores terceros y criterios de desempate
- Chong Qi: A Four-Section Bracket for the 48-team World Cup
- Texto completo de la prepublicación sobre las 495 combinaciones
- Reuters: mejores terceros, desempates y última jornada de grupos
- Reuters: FIFA estudiará una posible ampliación a 64 selecciones
- FIFA: balance oficial y cifras de la fase de grupos de 48 equipos
- FIFA: calendario oficial de los 104 partidos