FIFA no solo vende la entrada: también gana cuando un aficionado se la vende a otro.
La Copa del Mundo prometía unir a millones de personas, pero su sistema de precios dinámicos y reventa sin un límite general ha convertido muchos partidos en productos reservados para quienes pueden pagar cantidades extraordinarias.
La cantidad se descuenta del dinero que recibirá el propietario original de la entrada.
El nuevo comprador paga otra comisión sobre el costo mostrado por la operación.
FIFA puso a la venta cerca de 1.200 nuevas entradas de categoría dos pocos días antes del partido.
Fue uno de los precios solicitados en la reventa oficial, no una venta confirmada por esa cantidad.
La reventa de entradas siempre ha existido. Durante décadas, revendedores compraron boletos anticipadamente para ofrecerlos después a precios mucho más altos cuando aumentaba la demanda.
La diferencia en el Mundial 2026 es que FIFA no está únicamente intentando controlar ese mercado. También participa económicamente en él: cobra al aficionado que vende y vuelve a cobrarle al aficionado que compra.
El modelo puede reducir fraudes y mantener las entradas dentro de una plataforma oficial. Pero también crea una pregunta incómoda: ¿qué incentivo tiene FIFA para limitar una reventa inflada cuando sus ingresos aumentan junto con el precio?
Cómo gana FIFA en los dos lados de la operación
Las condiciones publicadas por la organización establecen dos tarifas distintas. El vendedor pierde el 15% de la cantidad negociada y el comprador asume otro 15% al completar la compra.
Coloca la entrada en el mercado, pero FIFA descuenta una tarifa de reventa antes de entregar el dinero.
La organización recibe ingresos del antiguo propietario y también del nuevo comprador por facilitar la misma transacción.
Al precio solicitado por la entrada se suma otra tarifa oficial antes de finalizar la operación.
Un ejemplo sencillo de la doble comisión
Imaginemos que una entrada es ofrecida por US$1.000 en la plataforma oficial. Aplicando el porcentaje anunciado, el vendedor soportaría una comisión de US$150.
El comprador también pagaría una tarifa de US$150. En este ejemplo simplificado, desembolsaría US$1.150 y el vendedor terminaría recibiendo US$850.
La diferencia entre lo pagado por una parte y lo recibido por la otra sería de US$300. El cálculo exacto puede variar según impuestos, moneda y la forma en que la plataforma presente el precio final.
La doble tarifa en diferentes precios
| Precio anunciado | Comisión orientativa al vendedor | Comisión orientativa al comprador | Diferencia total |
|---|---|---|---|
| US$500 | US$75 | US$75 | US$150 |
| US$1.000 | US$150 | US$150 | US$300 |
| US$5.000 | US$750 | US$750 | US$1.500 |
| US$10.000 | US$1.500 | US$1.500 | US$3.000 |
| US$30.000 | US$4.500 | US$4.500 | US$9.000 |
Ejemplos simplificados aplicando el 15% a cada parte. Los importes finales pueden incluir impuestos, conversiones de moneda y otras condiciones de la plataforma.
La final pasó de ser un partido a convertirse en un artículo de lujo
Pocos días antes de la final, FIFA liberó cerca de 1.200 entradas adicionales de categoría dos.
Los boletos de primera categoría disponibles en otros bloques alcanzaban aproximadamente entre US$19.995 y US$32.970.
La cantidad más alta era una publicación realizada por un vendedor. No significa que alguien haya comprado una entrada por ese valor.
Aun así, la posibilidad de publicar cifras tan extremas demuestra que la plataforma no utiliza un límite general cercano al precio original.
Qué significa realmente el precio dinámico
El Mundial 2026 fue el primero en el que FIFA aplicó ampliamente un sistema de precios dinámicos. La entrada no conserva necesariamente el mismo valor durante toda la venta.
El precio puede moverse según el interés por el partido, la disponibilidad de asientos, la fase del torneo y las selecciones clasificadas.
Una entrada inicialmente accesible puede multiplicar su valor si avanza una selección popular. También puede bajar si el equipo esperado queda eliminado y desaparece parte de la demanda.
Para FIFA, el mecanismo permite acercar el precio al valor real que el mercado está dispuesto a pagar. Para los críticos, significa cobrar lo máximo posible en cada momento.
Los precios ya eran récord antes de la reventa
Las entradas de fase de grupos llegaron inicialmente hasta US$575. En Qatar 2022, el boleto más caro para un partido de esa fase había costado aproximadamente US$220.
Durante el torneo, los precios de reventa para algunos partidos de primera ronda superaron los US$1.000. Reuters encontró que el precio mínimo promedio para próximos encuentros en plataformas secundarias rondaba los US$1.600 a finales de junio.
Football Supporters Europe estimó que los precios del Mundial 2026 habían aumentado hasta cinco veces frente a la edición anterior. La organización advirtió que el modelo excluiría a los seguidores de ingresos normales.
La defensa de FIFA y la respuesta de los aficionados
FIFA sostiene que su modelo coincide con prácticas utilizadas en grandes eventos deportivos y espectáculos de Norteamérica.
Gianni Infantino también defendió la existencia de entradas desde US$60 y afirmó que vender más barato solo habría trasladado las ganancias a revendedores externos.
La organización asegura que el dinero obtenido se reinvierte en programas y federaciones de fútbol alrededor del mundo.
Los grupos de seguidores consideran que FIFA no es una empresa de conciertos y que el Mundial tiene una función cultural y social.
También cuestionan que una organización que ya controla la venta inicial gane nuevamente cuando una entrada cambia de propietario.
Para los críticos, el resultado es un estadio con más clientes de alto poder adquisitivo y menos aficionados tradicionales.
La verdad detrás de las entradas de US$60
FIFA presentó su categoría de US$60 como evidencia de que el torneo todavía ofrecía acceso económico. Sin embargo, solo se pusieron a disposición aproximadamente 130.000 boletos con ese precio.
El Mundial disponía de alrededor de siete millones de entradas en total. Eso significa que la categoría más barata representaba una porción pequeña del inventario completo.
Además, esos asientos estaban ubicados generalmente en zonas altas y su distribución dependía de federaciones, sorteos y cantidades limitadas.
En Brasil 2014 se ofrecieron cerca de 400.000 entradas económicas y algunos estudiantes pudieron asistir por aproximadamente US$15.
Cuando hay entradas vendidas, pero aparecen sillas vacías
El partido entre Corea del Sur y República Checa en Guadalajara registró oficialmente una asistencia de 44.985 personas en un estadio con capacidad cercana a 46.000.
Aun así, las imágenes mostraron sectores visibles sin ocupar. Algunos asistentes atribuyeron esas filas vacías a los altos precios y al modelo de comercialización.
Una entrada vendida no garantiza que el asiento termine ocupado. Puede pertenecer a un patrocinador, a un comprador que no consiguió viajar o a alguien que intentó revenderla sin encontrar cliente.
Para el negocio, el boleto ya produjo ingresos. Para el espectáculo, una silla vacía en un Mundial representa una oportunidad perdida.
Quién gana y quién pierde con este modelo
Puede capturar parte del valor generado por la venta original, la reventa y la alta demanda.
Una entrada comprada con anticipación puede multiplicar su precio si avanza una selección popular.
El costo del boleto se suma a vuelos, hoteles, alimentos y transporte en ciudades caras.
Los compradores con mayores ingresos reemplazan progresivamente a quienes siguen a sus equipos durante todo el ciclo.
La presión política tampoco cambió el modelo
Decenas de legisladores estadounidenses solicitaron a FIFA revisar los precios y abandonar el sistema dinámico. Argumentaron que el torneo se había convertido en un evento excluyente financiado en parte con apoyo de ciudades y recursos públicos.
También pidieron una mayor cantidad de entradas asequibles, protección frente a aumentos cuando avanzan selecciones populares y más flexibilidad para organizar festivales gratuitos en las ciudades anfitrionas.
FIFA mantuvo su política. La enorme demanda demostró que, incluso con precios cuestionados, todavía existían compradores dispuestos a pagar.
¿La reventa oficial es mejor que el mercado clandestino?
Sí ofrece ventajas. El comprador reduce el riesgo de recibir una entrada falsa, duplicada o inválida. La transferencia queda registrada dentro del ecosistema oficial y FIFA puede controlar quién posee el boleto.
También permite que una persona que ya no puede viajar recupere parte de su dinero sin acudir a desconocidos en redes sociales.
El problema no es necesariamente la existencia de una plataforma oficial. La polémica surge por sus tarifas, la ausencia de un límite general de reventa y el incentivo económico asociado a los precios altos.
FIFA podría mantener la seguridad de la plataforma y, al mismo tiempo, limitar el precio a una cantidad cercana al valor original. Esa decisión reduciría la especulación, pero también reduciría las comisiones obtenidas.
Los precios extremos corresponden a anuncios creados por vendedores dentro del mercado oficial. Deben presentarse como cantidades solicitadas, no como ventas confirmadas ni como el precio normal de todas las entradas.
El Mundial puede llenar estadios y aun así excluir a millones
FIFA utiliza la demanda como prueba de que su estrategia funciona. Desde una perspectiva comercial, tiene razón: cuando el público continúa comprando, el mercado valida el precio.
Pero el éxito financiero no responde la pregunta social. La Copa del Mundo no se convirtió en el evento deportivo más importante gracias a clientes corporativos. Creció gracias a generaciones de aficionados que viajaron, cantaron y siguieron a sus selecciones incluso cuando no podían pagar experiencias de lujo.
Cobrar lo máximo posible puede aumentar los ingresos actuales, pero también puede alejar lentamente a las personas que construyeron el valor emocional del torneo.
Deja tu opinión en los comentarios. También dinos si la reventa debería limitarse al precio original o si cada propietario tiene derecho a pedir cualquier cantidad por su entrada.
- FIFA: comisión aplicada al vendedor en la plataforma oficial
- FIFA: comisión aplicada al comprador en la reventa oficial
- Reuters: críticas por la doble comisión y los precios en la plataforma
- Reuters: el Mundial más caro y el cambio en el perfil de los asistentes
- Reuters: sectores vacíos y críticas a la estrategia comercial
- Reuters: legisladores estadounidenses solicitan reducir los precios
- Associated Press: precios de la final y listados extremos de reventa